Ramen Kagura, "el primer restaurante de ramen 100% japonés", comienza su expansión bajo la fórmula de la franquicia para llevar esta especialidad de la cultura japonesa a los distintos puntos de la geografía nacional. La marca cuenta ya con dos restaurantes en la capital.

Este restaurante nació en julio de 2014, fecha en que inauguró el que sería el primer ramen bar de España; concretamente, la marca abrió este primer local en la calle de las Fuentes 1 donde, "hasta el día de hoy, son famosas sus listas de espera y las largas filas de clientes a las puertas del restaurante esperando conseguir mesa". Keigo Onoda, socio fundador de la cadena, estudió con los más reconocidos maestros de la cocina japonesa.

Los responsables de la marca aseguran que "debido a este éxito sostenido en el tiempo y una vez comprobado que su presencia en el mercado no está cimentada sobre una moda pasajera, la marca ha decidido llevar su éxito a todos los rincones de España".

“Estamos ante un alimento ajeno a los vaivenes del mercado. Se trata de un producto sólido que, además, ha sabido sintonizar muy bien con la cultura de España, al tener ciertas reminiscencias o puntos de conexión con los distintos tipos de cocido que podemos encontrar a lo largo de la geografía del país”, comenta Keigo Onoda, socio fundador de Ramen Kagura.

Franquicia de ramen

Previamente a salir al mercado de la franquicia, los gestores de la marca han estandarizado procesos y optimizado la actividad. Así, por ejemplo, la base principal del ramen, la sopa, se prepara en las cocinas centrales de la franquicia desde donde se distribuye a todos los restaurantes, lo cual hace que se preserve la calidad que la marca exige a todas sus producciones y evita que el franquiciado incurra en los elevados gastos de personal y maquinaria necesarios para realizar dicha tarea.

Actualmente la compañía cuenta con dos locales en activo en Madrid: el local central de la compañía en la calle de las Fuentes y un Kagura Express en el mercado de San Antón.

El ramen está compuesto por una sopa donde se echan y mezclan diversos ingredientes: fideos de ramen siempre al dente, carne, memma (bambú), nori (alga), naruto (pasta de pescado con una espiral), huevo cocido, cebolleta y verduras.

Pero no estamos ante un concepto monoproducto, con los riesgos que ello conllevaría para el inversor y también para la propia marca, sino que la carta se completa con otros exquisitos platos, postres y bebidas, todos ellos auténticamente japoneses y al mejor precio.

Los establecimientos Ramen Kagura, por su parte, responden a un diseño propio de la marca, donde los comensales pueden disfrutar de su cocina en mesa o en la barra, como en los locales tradicionales de Japón.

Los franquiciados que apuesten por la marca, participarán además de esta marca de éxito, por una inversión mucho más reducida que la media del sector de la restauración (90.400 €) en la que ya está incluido el canon de entrada (16.000 €). El royalty es de un 5% y el canon de publicidad de un 2%.

En cuanto al perfil de franquiciado es una enseña ideal para personas que piensen en el autoempleo y con capacidad para la gestión, la atención a los clientes y su equipo. Es importante que posea auténticas capacidades para gestionar con total autonomía su negocio y con ilusión por apostar por la comida japonesa.