Tras haber anunciado un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) para su plantilla de 14.000 trabajadores en España, debido al cierre de todos sus restaurantes y la cancelación de su servicio de reparto a domicilio, ahora ha trascendido que Burger King había decidido no abonar el pago del alquiler de los meses de febrero y marzo a los propietarios de los locales de sus restaurantes, según una información que publica el digital El Confidencial.

Amparándose en el estado de alarma decretado por el Gobierno, que le obligaba a cerrar todos sus restaurantes, Burger King había decretado unilateralmente la suspensión temporal de los contratos de alquiler ante la imposibilidad de facturar. Sin embargo, la reacción de los arrendadores de sus locales, que amenazaron con una demanda colectiva por incumplimiento de contrato, ha provocado la rectificación de la multinacional, que ya estaría negociando con la banca fórmulas para pagar las cuotas impagadas. Según El Confidencial, todo esto ya ha sido comunicado a los franquiciados de la compañía.

Restaurant Brands International (RBI), compañía de comida rápida dueña de Burger King, Tim Hortons y Popeyes Louisiana Kitchen, registró un beneficio neto atribuido de 643 millones de dólares (587 millones de euros) en el conjunto de 2019, lo que equivale a un incremento del 5% en comparación con el año anterior. Los ingresos procedentes de los restaurantes en régimen de explotación directa se mantuvieron prácticamente estables en torno a 2.157 millones de euros, mientras que los procedentes de los locales franquiciados avanzaron hasta los 2.960 millones, un 8% más.