Mucho antes de que el modelo de negocio franquiciado se expandiera por España o tuviera eco en la prensa económica, la palabra franquicia ya estaba en boca de los aficionados al deporte y, más concretamente, a la liga norteamericana de baloncesto, la NBA, donde compiten algunas de las franquicias más famosas del mundo.

Aunque llamar franquicias a los equipos de la liga norteamericana, la NBA, es habitual, no lo es tanto percatarse que, efectivamente, Lakers, Celtics, Cavs o Nets no dejan de ser en la práctica franquicias, como pueden serlo tiendas de ropa o establecimientos de comida rápida.

El concebir las ligas deportivas en EE.UU. como modelos empresariales ha sido una tradición histórica, al contrario que en Europa, donde el origen de las ligas de fútbol, baloncesto u otro deporte son los equipos amateur. Concretamente, la National Basket Association fue creada en 1946 por un grupo de empresarios, en su mayoría propietarios de recintos deportivos, que necesitaban maximizarlos con eventos, fueran cuales fueran. Así, unieron varias ligas de baloncesto por entonces activas pero dispersas por todo el país.

Franquicias NBA: 30 equipos

De las 11 franquicias en 1946 se ha llegado a las 30 actuales en EE.UU. y Canadá, con un modelo independiente de las federaciones de baloncesto de ambos países o de la FIBA en el plano internacional, autogestionable, privado, concebido como limited corporation y cuyos socios, los equipos, son franquicias que a su vez son auténticas sociedades anónimas.

Con este modelo, cada equipo de la NBA gestiona los contratos de difusión y comunicación a nivel local o estatal, pero la NBA se reserva los contratos a nivel nacional e internacional, además de centralizar el merchandising, y distribuye los dividendos entre los clubes.

Siendo, entonces, un negocio franquiciado, ¿se podría comprar un equipo de la NBA? En teoría sí, con mucho dinero y paciencia. Aumentar las franquicias de las 30 actuales sería complicado, quien decide es la junta de gobernadores de la NBA y el proceso puede alargarse hasta una década.

Lo opción más "accesible" es comprar una de esas plazas. Existirían un mínimo de requisitos, como un estadio de 20.000 espectadores, pagar un canon (que estaría en torno a los 300 millones de dólares) y aportar un capital mínimo.

El último ejemplo de transferencia de equipo fue a finales del año 2017. El dueño de los Houston Rockets, el empresario Leslie Alexander, vendió la franquicia por 2.200 millones de dólares a Tilman Fertitta, conocido propietario de empresas de juego, casinos y restaurantes. Alexander había comprado los Rockets en 1993 y al venderlos multiplicó por 25 su inversión.

 

La franquicia de los New Jersey Nets fue vendida a un grupo inmobiliario, que la trasladó a Brooklyn y pasó a llamarse Brooklyn Nets

 

Otro de los casos más sonados de transferencia de equipos, en este caso cambiando incluso de ciudad, fue el de los Nets. En 2004, tras fracasar un intento de acuerdo para construir un nuevo estadio en New Jersey, el propietario vendió la franquicia a un grupo inmobiliario. El nuevo dueño trasladó el equipo a Brooklyn, pasando entonces de ser los News Jersey Nets a los Brooklyn Nets.

Como podría ocurrir en cualquier otro negocio, los últimos años la NBA ha pasado por ciertas dificultades económicas. Sin ir más lejos, en la temporada 2016-2017 14 de los 30 equipos sufrieron pérdidas millonarias. Y todo a pesar de que los contratos televisivos alcanzan los 2.700 millones de dólares por temporada o de que la facturación de todas las franquicias (según la revista Forbes) supera los 5.866 millones de dólares, siendo el equipo con más ingresos netos Los Angeles Lakers, con más de 115 millones de dólares.

No es extraño, pues, que el negocio de la NBA busque rentabilidad allende los mares, con partidos internacionales y acuerdos televisivos mundiales, y que no le falten novias para extender la liga, por ejemplo en Europa o Asia.