-¿Qué beneficios supone formar parte de la Asociación Española de Franquiciadores?

Para el franquiciador significa un compromiso: cumplir con el Código Europeo de la Franquicia, exigido a todos los socios, que genera por sí mismo una confianza en el mercado. Por otro lado, la asociación ofrece una serie de servicios y beneficios como descuentos para la participación en ferias, servicios preferenciales, disponer del sello de la AEF para utilizarlo en comunicados, lo que le aporta una garantía de seriedad, muy importante en el mundo de la franquicia donde prevalece la confianza entre las partes, entre otros.

-¿Qué objetivos se ha planteado la AEF a corto plazo?

La AEF tiene, por un lado, la función de proteger y defender el sistema articulando los movimientos necesarios hacia las instituciones y entidades que pueden influir en la vida de la franquicia, y velar por los intereses del sistema: no solo del franquiciador sino también del franquiciado. Por otro lado, hay una labor de propagación y promoción del sistema, participando en eventos, organizando jornadas y situando la franquicia donde le corresponde en cada momento.

-¿Qué ventajas aporta el Código Deontológico de la AEF?

El Código no es una ley, por lo tanto, no es de obligado cumplimiento. Pero sí es una norma importante que indica que el franquiciador cumple con una serie de bases deontológicas tanto para negociar con un franquiciado como para responder de sus actos ante una incidencia. Tiene el valor de la voluntariedad de adherirse a él. Para nosotros, un socio que no quiera cumplir con el Código no puede pertenecer a la AEF. Y con eso pretendemos que el mercado entienda los requisitos que debe cumplir cada una de las partes.

Por ejemplo, el Código estipula que para franquiciar, la franquicia debe basarse en un concepto que haya probado su éxito con anterioridad. Con esto ponemos una barrera a todas aquellas ideas que, por muy buenas que sean, no se han experimentado y protegemos al franquiciado, ya que él no tiene por qué pagar un canon de entrada por una franquicia sin experiencia. También obliga a tener una marca registrada, exige un cumplimiento de formación y asistencia técnica hacia el franquiciado… y así podríamos enumerar todos los puntos que hacen que para nosotros tenga una importancia fundamental.

-Según el informe La Franquicia en España 2017, el sistema de franquicias sigue creciendo en todas sus variables: un 5,3% el número de redes, un 7,1% el número de establecimientos, un 5,9% los empleos generados, y un 1,9% la facturación global. ¿Cuáles son las perspectivas para este año 2017?

Las perspectivas son positivas porque asistimos, desde hace 3 años, a un crecimiento continuado del número de enseñas franquiciadoras, recuperando los niveles de facturación que habíamos perdido durante la crisis, y hemos seguido generando empleo. Son cifras poco discutibles porque hace más de 12 años que presentamos estadísticas elaboradas desde la más absoluta independencia y sin intereses comerciales de ninguna parte.

-¿Qué desafíos presenta el sistema de franquicias?

Uno de los retos importantes es conseguir que el sistema sea visto por todos como un elemento positivo para el desarrollo económico de cualquier país. Esta afirmación, que parece evidente ante las cifras del sector, a veces encuentra resistencias porque se puede interpretar que la franquicia es una competencia al comercio tradicional, cuando en realidad es una oportunidad para que emprendedores se conviertan en comerciantes o propietarios de servicios. No podemos cerrarnos a las posibilidades que ofrece la franquicia y a que muchas personas se incorporen a estos mercados.

-¿Qué sectores tendrán mayor protagonismo este año? ¿Y qué tendencias son las que valora más el mercado?

La franquicia no es una creadora de sectores, sino que aprovecha el impulso que tiene un sector y lo acelera. Por lo tanto, cada año destaca en aquellos sectores que están destacando en general. Las costumbres de la sociedad van cambiando y las franquicias son la respuesta a una petición del mercado. La franquicia se percata y acelera su crecimiento y desarrollo. Yo podría hablar, por ejemplo, de las tintorerías, donde se han incorporado las lavanderías automatizadas. Se trata de una evolución. Se ha dado antes en belleza y estética, gimnasios, alimentación… pero que un sector crezca no va en detrimento de otros sectores, lo que va en detrimento de un sector es que la sociedad esté afectada, como podía ser el caso de las inmobiliarias años atrás.

-¿Puedes compartir algún consejo para los que están pensando en entrar en el sector? ¿Qué elementos pueden orientar en la elección de la franquicia?

Por un lado, el franquiciador, un papel que cada vez se da más, es un empresario que dejará en manos de terceros una parte del mercado, con su marca. Por lo tanto, requiere una perfecta selección del franquiciado, una vigilancia y una ayuda para que funcione. Todos los franquiciadores no están dispuestos a pasar de ordenar al 100% a ordenar en un porcentaje menor y a orientar; es otra manera de dirigir. Por lo tanto, hay que valorar cuál es la capacidad del empresario para ser franquiciador.

El franquiciado debe ser un emprendedor por definición, una persona con iniciativa. Pero cuando entre en la franquicia, esa iniciativa la perderá en parte porque le vendrán cosas dadas. Es una figura particular porque por un lado dispone de un empuje propio y por otro deberá saber trabajar en una red donde recibirá instrucciones que no podrá obviar.

Estas particularidades son las que hay que entender antes de ser franquiciador o ser franquiciado. Y luego pensar que nada es un camino de rosas, el trabajo continuado es imprescindible y en la relación franquiciador-franquiciado surgirán diferencias que hay que resolver, porque al final es una relación entre personas y no siempre nos entendemos al 100%.

Para escoger franquicia hay elementos intrínsecos y extrínsecos a observar. Primero, hay que saber quién soy yo, de qué dispongo, de qué soy capaz, cómo me veo, si cuento con el apoyo de mi entorno o no y, con estos elementos, hasta dónde puedo llegar. Soñar con una franquicia que requiera una inversión económica superior a la que puedo hacer es perder el tiempo. Si no cuento con el apoyo de mi familia no trabajaré a gusto, etc. Por otro lado, hay que pensar qué tipo de franquicia me interesa más: ¿La que está de moda? Pues a lo mejor no, porque no se ajusta a mi manera de ser. Un negocio que me guste y me llene es donde conseguiré mis mejores resultados.

Finalmente debemos analizar el retorno de la inversión y si merece la pena, de acuerdo con unas cifras que, aunque son estimadas, deben basarse en elementos reales.

-¿Cuáles son los errores comunes en la relación franquiciador-franquiciado?

Cuando se firma el contrato hay que ser consciente de lo que se está firmando. Hay tiempo para analizarlo antes y, aunque lo ha redactado el franquiciador para proteger su marca, el sistema solo funciona si ganan los dos, por lo tanto, el contrato no está pensado para beneficiar solo al franquiciado, sino que está pensado para proteger la marca y dar beneficios en el negocio. ¿Qué puede suceder? Que al cabo de un tiempo el franquiciador se pregunte si lo que firmó en su día se está cumpliendo. Pero cualquier incidencia se resuelve alrededor de una mesa sin mayor problema, buscando la mejor solución.

Por otro lado, si aceptas a un franquiciado que no cumple con el perfil, no funcionará bien, tampoco. 

-¿Cuál es la situación de la franquicia española en el mundo?

Buena y con buenas perspectivas. Hay más de 300 marcas españolas en 120 países, con penetraciones desiguales, pero algunas del mundo textil o la alimentación con una presencia muy fuerte en el extranjero. Y otras tienen una presencia testimonial, porque han empezado en Portugal, que acostumbra a ser el mercado de prueba de la internacionalización, o porque se han instalado en Andorra, que en realidad es una continuación del mercado nacional. Las perspectivas son de crecimiento porque la franquicia en sí misma es una forma de comercialización de conceptos de negocios que es internacionalizable. No tiene sentido que una marca que tiene un buen concepto de negocio se limite al mercado nacional cuando con las adaptaciones necesarias puede saltar a otros mercados.

-Presidente de la AEF desde 1996 (XIX Premio Nacional de Franquicia, Premio Frankinorte 2015, Premio El Economista “revista Franquicias” 2016). ¿Cómo nace su vocación por la franquicia? ¿Qué cualidades profesionales y personales son necesarias para desarrollar el cargo?

Yo siempre me he movido en el mundo comercial y la gestión empresarial. En el año 1984 entré a formar parte de una gran corporación que dentro de sus negocios tenía un concepto de franquicia industrial, y ya siempre he seguido en el sector de la franquicia.

Sabiendo la importancia del Código Deontológico, como presidente de la AEF debes trazar una línea y avanzar sin desviarte. Pronto puede haber personas muy preparadas que quieran ocupar el cargo y me gustaría dar un consejo, y es que como presidente de la Asociación debes saber dejar a tu marca a un lado, sobre todo cuando hay que tomar una decisión en beneficio del sistema de franquicias que no es la que tomarías como responsable de tu marca.