La noticia la recogen Economía Digital y El Confidencial: un juez ha condenado a la franquicia de restauración Lizarrán, perteneciente a Comess Group, a devolver a un franquiciado la inversión de 212.000 euros con la que montó un restaurante de la cadena en un local de la calle San Bernardo de Madrid. El local no tenía licencia de restaurante ni cumplía los requisitos legales ni de seguridad pertinentes. El juzgado número 57 de primera instancia de Madrid considera probado que Lizarran intentó ocultar esas informaciones al franquiciado.

“El local se llenaba de humo y la chimenea estaba hecha con un material muy inflamable que ponía en riesgo de incendio no solo el restaurante sino todo el edificio. La obra era muy cara. Lizarran dijo que asumiría los costes pero no lo hizo. Querían que trabajara al margen de la ley y yo me negué”, explica a Economía Digital el franquiciado que ha ganado el juicio a Lizarran. La justicia considera que la cadena de restauración actuó con "dolo negocial" al ocultar información vital al franquiciado.