Desde bolígrafos hasta impresoras 3D, pasando por todo tipo de productos de papelería, informática y material de oficina, componen la oferta de Carlin. Cuando uno abre su catálogo o entra en una de sus tiendas, descubre un colorido mundo de artículos que despiertan las ganas de ponerse a estudiar o a trabajar.

La firma Carlin nació en 1989, en el centro de Madrid, con una tienda de 300 metros cuadrados, e innovó en el sector a través de la venta por catálogo. En la actualidad, Carlin tienen más de 500 tiendas repartidas por España, Portugal y Andorra, de las cuales el 95% se concentra en territorio español. En 2017 han dado el salto a Latinoamérica, aterrizando en México. Sus objetivos de expansión a nivel nacional están entre 20 y 30 aperturas por año.

Adaptación de la marca al mercado

Las tiendas Carlin funcionan con un sistema de autoservicio, para que los clientes puedan acercarse a los artículos, tocarlos e, incluso, probarlos. La ubicación de los locales es fundamental, en zonas comerciales y escolares, y su tamaño medio es de 100 metros cuadrados.

Carlin admite diferentes perfiles de franquiciado, desde un perfil emprendedor, alguien a quien le guste el negocio y desee fomentar el autoempleo, hasta un perfil inversor. El empleo generado por Carlin asciende a entre 2.000 y 3.000 puestos de trabajo, ya que, aunque el franquiciado medio es un autónomo que lleva su propio negocio, los hay también que tienen hasta 25 empleados.

Desde la firma dan soporte y apoyo a sus franquiciados, con un trato cercano y personalizado. Inicialmente les imparten un curso de formación de una semana, aunque luego hay formación constante todo el año. Todo el que se adhiere al franquiciado Carlin disfruta de las mejores condiciones de compra y pasa a ser mayorista a la hora de comprar a los proveedores, distribuidores y fabricantes de la enseña.

La clave de que Carlin haya salido fortalecida después de los años de crisis ha sido la adaptación de la marca a la situación de mercado. Originalmente eran una empresa de material de papelería y consumibles de oficina, pero hoy en día no solo disponen de artículos de papelería y oficina, sino de todo tipo de material escolar, regalos, material para manualidades e incluso libros. Tanto para empresas como para particulares.

El catálogo de Carlin contiene miles de referencias de marcas clásicas, como Milan, Oxford, Totto o Pilot, además de numerosos productos de su marca blanca, fabricados por empresas españolas de máxima solvencia.

Su filosofía: ofrecer siempre las últimas novedades y la mejor calidad, con un diseño cuidado y un precio competitivo.

Modalidades de contrato

Esta enseña ofrece tres modalidades de contrato:

HIPERPAPELERIA: Concepto de negocio con un local de 50 a 100 metros cuadrados en una zona comercial. En núcleos urbanos de unos 15.000 habitantes. Canon de adhesión: 7.800 € + IVA. Cánones mensuales: 300 € / 450 € / 600 € + IVA, primer, segundo y tercer año respectivamente.

OFIMARKET: Almacén de unos 200 metros cuadrados, en zonas con 1.500-3.000 empresas censadas. Canon de adhesión: variará según el número de empresas censadas en la zona (a partir de 6.000 € + IVA). Cánones mensuales: Desde 300 €/mes el primer año. Este canon y los siguientes variarán según el número de empresas de la zona.

OFIMARKET-MIXTO: Implica la suma de las anteriores modalidades, tienda autoservicio y almacén de distribución. Para ello es necesario un local comercial de unos 200 metros cuadrados, en núcleos urbanos a partir de 15.000 habitantes y entre 500-3.000 empresas censadas en la zona de exclusividad de Ofimarket. Canon de adhesión: un canon fijo de 7.800 € + IVA para Hiperpapelería, más un canon proporcional al número de empresas de la zona de Ofimarket. Cánones mensuales: Desde 500 €/mes el primer año (varía empresas censadas).

 

Erika Méndez: “Me apasiona lo que vendo”

Erika Méndez, propietaria de cuatro papelerías de la cadena Carlin, participó en la tercera edición del Congreso Franquicia Futura, donde fue entrevistada por Eduardo Abadía, director ejecutivo de la Asociación Española de Franquiciadores (AEF). Reproducimos a continuación un extracto de esa entrevista.

¿Por qué te decidiste por abrir una franquicia?

Yo me dedicaba al marketing y quería emprender por mí misma. El sector de la papelería siempre me ha gustado bastante, así que me lancé y ahora tengo cuatro tiendas: dos en Madrid, una en Marbella y otra en Santiago. De Carlin me enamoró el producto, me apasiona lo que vendo. Cada día es una sorpresa. Y cuando conocí a su equipo humano, me convenció aún más.

¿Cuál es tu cliente habitual?

Depende de donde esté situada la tienda. En Marbella la mayor parte son turistas, son clientes ocasionales. En Madrid y Santiago las tiendas están cerca de colegios y universidades, así que el público son estudiantes, sobre todo.

¿Qué le vendes al turista?

Regalos. Carlin ya no es solo papelería, sino tienda de regalos. Renovarse o morir. Para nosotros la campaña de Navidad es muy fuerte. Este tipo de productos nos permite tener mayores márgenes y el 60% de las tiendas nuevas ya tienen regalos.

¿Qué demanda más el público a parte del producto tradicional y del regalo?

Creo que podemos crecer mucho más en artículos de diseño. En Carlin los franquiciados podemos comprar a proveedores por nuestra cuenta.

¿Qué demandas al franquiciador?

Que haya una atención constante y que te cuiden, lo que ya hacen.

¿Las nuevas líneas de negocio afectan al tamaño del local?

No, pueden ser locales de 70 metros cuadrados, no hace falta más. Como todo es estacional, vas modificando la tienda. Por ejemplo, ahora en Navidad quitas productos escolares, como mochilas, y das más espacio a los regalos.

¿Tenéis acuerdos con colegios?

Sí, hacemos un trabajo previo desde enero para preparar todo el material que van a necesitar.

¿Qué le dirías a alguien que quiera franquiciar con Carlin?

Le diría que no se va a arrepentir. Carlin tiene una larga trayectoria que nos avala. Desde la central, todo el equipo humano te da mucho apoyo. Ellos se sienten muy orgullosos de nosotros: si tú ganas, yo gano.